Las nóminas bocarriba. ¿Prestan atención los empleados a lo que cobran?

Las nóminas bocarriba. ¿Prestan atención los empleados a lo que cobran?

 

Viendo que los sueldos empiezan a aumentar y que existe un claro recorte de talentos en muchos sectores de Europa, se podría pensar que los empleados no saben lo que valen. De hecho, los trabajadores españoles son los que más confían en sus habilidades y el 40 % cree que está sobrecualificado para su puesto actual.

Aun así, según el cuarto informe anual Workforce View in Europe, casi un cuarto de los empleados de Europa no sabrían decir si reciben un sueldo incorrecto. El estudio de ADP se basa en las respuestas de más de 10.500 trabajadores procedentes de ocho países y deja claro que un número elevado de los encuestados no comprueban sus nóminas o no comprenden los conceptos que presentan.

La confusión es más notable entre los empleados más jóvenes. Más del 34 % del grupo de edad que abarca trabajadores entre 16 y 34 años, no sabe cuánto debería percibir por su trabajo. Entre las personas de más de 55 años, esta cifra desciende al 19 %, un número que sigue siendo demasiado alto para una generación que está cerca de la jubilación y que se supone que deberían estar viendo a cuánto ascienden sus pensiones y otras prestaciones.

Es importante que los empleados comprueben sus nóminas, ya que los errores podrían ocasionar:

  • que los empleados deban devolver un sueldo que haya sido demasiado elevado o que deban esperar a que se les pague lo que les corresponde en aquellos casos donde no hubieran cobrado lo suficiente,
  • medidas legales,
  • problemas al solicitar hipotecas y préstamos,
  • facturas fiscales imprevistas,
  • problemas para recibir pensiones,
  • que se pongan en duda las bajas por maternidad o paternidad,
  • que no se concedan las solicitudes de tarjetas de crédito.

Por suerte, los errores en las nóminas son muy poco frecuentes, pero los trabajadores deben conocer lo que cobran y lo que se les deduce. Si tenemos en cuenta que el trabajo flexible está cada vez más presente y que muchas organizaciones buscan nuevas formas de trabajar, los empleados necesitan saber cómo les afectarían los cambios laborales en el futuro.

¿Una semana laboral de seis días?

Desde que la Directiva europea sobre la ordenación del tiempo de trabajo limitara la semana laboral a 48 horas en 2003, se ha avanzado hacia reducir este número de horas. Los franceses impusieron una semana laboral de 35 horas, el Ministerio de empleo de Alemania ha prohibido a los empresarios enviar correos electrónicos al personal fuera de su horario laboral y más de la mitad de los trabajadores en los Países Bajos trabajan a tiempo parcial.

A pesar de esto, o quizás como resultado de esta reducción de horas semanales, el informe Workforce View in Europe 2019 estimó que el 60 % de los empleados trabajan horas extraordinarias sin remunerar (cifra que asciende al 67 % en España). Los trabajadores europeos creen que dedican de media casi cinco horas extras a la semana sin remunerar, mientras que un 12 % afirma que podrían ser más de 10 horas, ya que su trabajo continúa a la hora de la comida, por las noches y durante los fines de semana. Las horas extraordinarias no remuneradas son más comunes entre los más jóvenes, el 17 % del grupo de edad entre los 16 y los 24 declara que echa más de diez horas sin obtener nada a cambio.

¿O una semana laboral de cuatro días?

Está claro que a los trabajadores sí les preocupa su sueldo, aunque no entiendan del todo sus nóminas. Muchos prestan atención a lo que cobran los demás. El 27 % de los trabajadores cree que debería existir en su organización las denuncias frente a la brecha salarial entre géneros.

Sin embargo, para muchos de estos trabajadores europeos lo que importa es la conciliación laboral y familiar y valoran su tiempo de ocio; o lo que es lo mismo, querrían más tiempo para pasarlo con sus familias. A más de la mitad de los empleados europeos les atrae la idea de la semana laboral de cuatro jornadas, y el 13 % estaría de acuerdo incluso si eso significara tener un sueldo inferior. Dicho esto, un número más elevado (el 44 %) quisiera mantener su sueldo en este modelo. 

Aunque no se sepa si más organizaciones adoptaran esta semana de cuatro jornadas, no cabe duda de que los entornos laborales se están volviendo más flexibles y fluidos. Esto hace que los profesionales de nóminas deban asumir más responsabilidades, ya que las horas y los periodos laborales de los empleados cambian entre nóminas. Los sistemas actuales de nóminas son más que capaces de lidiar con estos cambios, pero si los empleados ven complicado comprender sus nóminas a día de hoy, la situación podría complicarse aún más en el futuro. 

Si no son capaces de entender qué cobran, las conversaciones sobre los cambios en las prácticas laborales tendrían una dificultad añadida. ¿Quiere decir esto que Recursos Humanos debería preocuparse por que sus empleados entiendan los pagos, las retenciones y la información sobre sus prestaciones? ¿O ha llegado la hora de que los empresarios se replanteen la forma de presentar las nóminas? Quizás deberíamos preguntar a los empleados de nuestras organizaciones qué opinan ellos.
 

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